Excerpt for ILUMINACION by Shaahin Cheyene, available in its entirety at Smashwords



ILUMINACION


VIAJE AL PODER


SHAAHIN CHEYENE


Smashwords Edition



Oscuridad: El Poder de la Iluminación

Iluminación y compromiso. De manera inteligente Cheyene describe un nuevo paradigma extraído de las enseñanzas de uno de los últimos grandiosos Chamanes Aztecas vivientes que involucra la integración del conocimiento antiguo y moderno en un nuevo movimiento.

– Daniel Pinchbeck, Autor
2012: El Regreso de Quetzalcóatl

Shaahin ha terminado la enorme tarea de trasladar las verdades eternas del poder sanador de la oscuridad en historias con sentido común, en una ola coherente de sabiduría, y los planes de acción valientes del guerrero espiritual.

Este libro sacudirá las bases sobre las que estás parado, este terremoto interno te sumergirá dentro de la semilla ardiente de la conciencia luz/oscuridad.

Abraza la senda de lo desconocido; en esa oscuridad, encontrarás el verdadero propósito de tu alma, naciste para cumplirlo en este planeta. Oscuridad: El Poder de la Iluminación será una lectura obligada para todas las personas a las que sirvo.

– Elena Ávila, Curandera y Autora
La Mujer Que Brilla En La Oscuridad

Los actuales desafiantes momentos requieren de una nueva comprensión y relación con la sabiduría, fertilidad y poder de la Oscuridad. Este libro abre un portal hacia esta realización.

– Dr. Tom Pinkson, Autor
Flowers of Wiricuta – Journey to Shamanic Power

Poderoso y provocador de pensamientos, Oscuridad es un enfoque único y atrevido para el despertar espiritual. Basándose en antiguas tradiciones aztecas, Cheyene ofrece al lector una nueva manera para hacer frente a las contradicciones de la vida y presenta una senda de iluminación para lograr el dominio personal y cósmico. Oscuridad seducirá a los buscadores espirituales, viejos y nuevos, para que emprendan una jornada que nunca olvidarán.

– Dr. Ron Scolastico, Autor
Becoming Enlightened; Twelve Keys to
Higher Consciousness

OSCURIDAD: EL PODER DE LA ILUMINACIÓN.
Derechos Reservados © 2009, Shaahin Cheyene, Todos los Derechos Reservados. Ninguna parte de este libro puede ser usada o reproducida en ninguna manera sin un permiso por escrito, excepto con lo que aplique con las Provisiones de Uso Justo de las leyes de derecho de autor de los Estados Unidos sobre la utilización de citas breves insertadas en artículos de crítica, críticas y con fines periodísticos.

Victory Films Inc.
Oscuridad: El Poder de la Iluminación

Todos los derechos reservados bajo la protección de derechos de autor de los Estados Unidos y el Mundo.
Publicado Mundialmente por Victory Films Inc.
http://www.darkzess.com
Los Ángeles, California, USA.
Dato de Catalogo en la Publicación en la Biblioteca del Congreso
Número de Catálogo en la Biblioteca del Congreso 2-009938579
Derechos Reservados © 2009 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
ISBN - 10: 978-0-9825651-0-0
ISBN - 13: 978 978-0-9825651-0-0
Número de control en la Biblioteca del Congreso: 2009938579
PRIMERA EDICIÓN

Dato de Catalogo en la Publicación en la Biblioteca del Congreso está disponible sobre pedido.

Diseño de Portada por Joey Irizarry
Fotografía de la Portada por George Richard Waldren IV
Fotos Interiores por Shaahin Cheyenne, Aarón Platt y Marc Schap
Editado por Michael McClay y Colleen Lippert



Oscuridad


El Poder de la Iluminación


Shaahin Cheyene


Victory Films, Inc.

Derechos Reservados 2009, Shaahin Cheyene. Todos los Derechos Reservados.


Este libro presenta información basada en investigación y experiencias personales del autor. No pretende ser un sustituto de una consulta profesional con un médico o algún otro especialista de la salud. Ni el editor ni el autor pueden ser responsables de cualquier efecto o consecuencia adversa resultante del uso de cualquier información presente en este libro. Si padece de alguna condición que requiera de atención médica, el editor y el autor le recomiendan consultar a un profesional competente de la salud.

Este libro de ninguna manera defiende o condona el uso de drogas o sustancias ilegales de ningún tipo o que sean empleadas para el propósito expreso de uso recreativo. Los procesos y sustancias usadas por individuos cuyas experiencias sean relatadas aquí fueron obtenidos bajo la supervisión de profesionales experimentados, asimismo, no deben de usarse sin la supervisión directa de profesionales, moderadores, médicos u organizaciones que poseen licencia o son reconocidos como tales por agencias oficiales locales o internacionales.

Para Mitklan Ehekateotl Kuauhtlinxan

Por siempre quedaré agradecido por tu sabiduría, aliento y apoyo.
Gracias por iluminar La Oscuridad desde dentro.




OSCURIDAD
El Poder de la Iluminación


Tabla de Contenidos

Reconocimientos

Prólogo

I. SENDA DE OSCURIDAD

1. MI HISTORIA

Comienza la Jornada

Bob: Un Chamán Urbano

Éxtasis

Emprendedor: Muchos Caminos, Un Propósito

2. EL MAESTRO EMERGE: “EHE” MITKLAN EHEKATEOTL KUAUHTLINXAN

3. UN ENFOQUE HOMEOPÁTICO PARA EL FORTALECIMIENTO PERSONAL

4. AUTOSERVICIO

5. MÁS ALLÁ DEL CHAMANISMO

6. LA LEY DE LOS OPUESTOS

7. WU WEI

II. OSCURIDAD E ILUMINACIÓN

8. SENDAS DE TRASCENDENCIA

Las 13 Sendas de la Oscuridad

Las 9 Sendas de la Iluminación

9. LA CLARIDAD ES UN TRUCO DE LA LUZ

• “El Sr. Amabilidad”

10. EL CICLO OSCURO

La ley de los Opuestos: En el Centro

11. VISIONES DE OSCURIDAD: LA BATALLA POR TU MENTE

• “Líquido de Hadas con los Druidas”

12. EL PENSAMIENTO POSITIVO TE MATARÁ

• “Bajo el Árbol Bohdi”

III. MATA TU GURÚ

13. MENTALIDAD DE LA NUEVA ERA: VISIÓN GENERAL

14. MATANDO AL GURÚ

15. SURGIMIENTO

16. PERDÓN

IV. DISCIPLINAS DE LA OSCURIDAD: BASES DE LA TRADICIÓN AZTECA

17. LA SANTÍSIMA TRINIDAD

18. FUNDAMENTOS

19. TRINIDAD 1: FÍSICO

20. TRINIDAD 2: MENTAL-EMOCIONAL

21. TRINIDAD 3: ESPIRITUAL

22. HONESTIDAD BRUTAL

V. OSCURIDAD Y NUTRICIÓN Y ESTILO DE VIDA

23. OSCURIDAD Y NUTRICIÓN: GENERALIDADES

24. DIETA AZTECA

25. LA LUZ MATA

26. FLUORURO

VI. SEÑALES EN EL CAMINO: NAVEGANDO EN LA OSCURIDAD

27. SILENCIO

28. LA MEDITACIÓN TE MATARÁ

29. SUSPENDE TU JUICIO

30. SIMPLICIDAD

31. EQUILIBRIO

Los Cuatro Elementos Aztecas de Wewepahtli (La Medicina Más Grandiosa

Nawi Ollin Teotl (Esencia de los Cuatro Movimientos

32. INTUICIÓN

33. INTENCIÓN

• “A Prueba de Ardillas”

34. DISCIPLINA

• “Una Maleta Llena de Éxtasis”

35. EL LADO OSCURO DE LA VIOLENCIA

Agresividad

36. VALOR

Miedo

37. AGRADECIMIENTO: CULTIVANDO UNA ACTITUD DE GRATITUD

38. EXCELENCIA

Persistencia

39. PALABRA

40. PACIENCIA

41. RITUAL: HACIENDO SAGRADA LA VIDA

El Arte del Altar

2012 y “El Fin de los Días”

42. CONFIANZA

43. TERAPIAS HERBALES

La Alimentación como un Acto Sagrado

Hidratación

44. CAMBIO: LA ÚNICA CONSTANTE

Transformando la Oscuridad en Poder

Perfección

Garantía de Reembolso


RECONOCIMIENTOS

Muchas de las enseñanzas en este libro, están basadas parcialmente en mis experiencias antes y durante la filmación de mi primer documental de largo metraje, La Serpiente y el Sol: Historias de un Aprendiz Azteca. Este libro es un vistazo mucho más profundo de las lecciones de la película. Puede leerse antes o después de ver la película o totalmente independientemente de la película. Si tienes planeado ver la película, esta será mucho más iluminadora si se lee primero el libro.

Sin embargo, mencionaré que aprender las lecciones importantes del pasado y capturar muchos de estos momentos especiales en película, tales como los interminables paisajes verdes, cascadas fluyendo, vastas montañas y caminos olvidados, no hubiera sido posible sin la ayuda y cooperación de la gente Azteca.

Con Ehekateotl como nuestro guía, todas las puertas se abrieron. A medida que mi equipo de filmación y yo viajamos a través del corazón del país, se nos permitió entrar a partes nunca antes vistas de México. La gente indígena lo reconoció inmediatamente como el mensajero del mundo de su gente. Sus credenciales no fueron cuestionadas por la gente que visitamos. Fuimos tratados con respeto y amabilidad. Gente que vivía en condiciones desesperadas compartió su comida y nos abrió su casa y sus corazones.

A cambio, a través de Ehekateotl, estamos compartiendo su historia y la historia de su gente. Sentimos que esto es lo menos que podemos hacer para demostrar nuestra gratitud, por haber tenido la rara oportunidad de conocer las costumbres aztecas y su estilo de vida.

Aunque nunca he sido aprendiz de Ehekateotl, me considero un estudiante de sus enseñanzas. He tenido el privilegio de tenerlo como amigo y mentor, y he tenido el beneficio de viajar con él a través de las montañas de México. Durante el transcurso de los últimos años, he recibido muchos tratamientos de sanación, armonizaciones*, lecciones y enseñanzas de él y su gente. Me siento agradecido con Ehekateotl y su gente por su contribución en este libro y nuestra película, y por haber accedido a compartir su amor, amabilidad, tiempo, sabiduría, conocimiento y oscuridad con nosotros.

También me gustaría aprovechar esta oportunidad para agradecerle a toda la gente que ayudó a que esta película y, subsecuentemente, este libro sean una realidad; me siento eternamente agradecido con todos ellos.


Estás aquí porque sabes algo. No puedes explicar lo que sabes, pero lo sientes. Toda tu vida lo has sentido, que hay algo malo en el mundo. No sabes lo que es, pero está ahí, como una espina en tu mente, enloqueciéndote. Esa sensación es la que te ha traído a mí. ¿Sabes a que me refiero?

— Morfeo
The Matrix

La mayoría de los hombres viven una vida de tranquila desesperación. Lo que llamamos resignación no es más que una confirmación de la desesperación

  • Henry David Thoreau


PRÓLOGO

La única salida es a través.

La cuestión es ¿Estás viviendo completamente la vida o simplemente estás siendo completamente vivido por la vida? Quizás, has elegido este libro porque advertiste que no eres como todas esas ovejas serviles, que andan dando vueltas por ahí viviendo vidas ordinarias.

Nunca has y nunca te ajustarás a la vida “normal”. Eso está bien. No estás solo. Aunque algunas veces finjas que eres normal, ahora sabes y siempre has sabido que hay algo diferente en ti, algo oscuro.

No encajas en el molde y eso te está resultando obvio.

Algunas veces sientes, que estás escondiendo tu verdadera naturaleza. De vez en cuando tiendes a ser excesivamente crítico contigo mismo; sin embargo, simplemente no puedes ver qué es exactamente lo que te hace falta. Pero hay algo que falta, algo aparentemente imborrable.

Hay un gran vacío entre la persona que dices ser y la persona que eres realmente. El vacío se vuelve más grande cada día, pero ni siquiera sabes quién eres realmente. Quizás, es esa molesta sensación de que tienes una gran cantidad de potencial sin usar, pero que aún no has podido desarrollar a toda su capacidad.

Muy dentro de ti, sabes que no existe ningún libro de “autoayuda” que pueda ayudarte. Lo has probado todo y ahora necesitas un cambio verdadero.

Quizás haya un cambio dramático en el horizonte. Lo sientes en tus entrañas. Algo importante se aproxima. Sabes que lo que necesitas ahora, no es autoayuda, más bien una completa muerte y destrucción de lo que hasta ahora has sido, seguido de un renacimiento y transformación en algo nuevo y genuino.

En La Oscuridad, podemos descubrir ese “algo” que hemos estado buscando. Podemos encontrar la “astilla” en nuestras mentes. Lo que se requiere es un completo trastrocamiento de nuestro sistema de creencias que nos lleve a una liberación duradera.

Este libro está lleno de contradicciones. Estas contradicciones son parte de las enseñanzas. La vida te decepcionará cuando tus expectativas sean contradichas. Elimina tus expectativas y eliminarás la decepción. Antes de que sigas leyendo, ve si puedes eliminar todas las expectativas. Este libro no está diseñado para llevarte calmadamente de un lugar a otro.

No es una progresión gentil de un punto al siguiente hasta que llegues a esa “liberación que cambiará tu vida”.

El sistema que se describe aquí es feroz, valiente, agresivo y súper fuerte, está diseñado para arrancarte de tu debilidad, fragilidad y falsa realidad y luego darte un verdadero y más auténtico tú.

Muchas personas te han hecho creer que el mundo es gentil, amable, justo y lleno de luz y bondad. Lo cierto es que aunque existe el amor y la amabilidad en el mundo, también es un hecho que está lleno de oscuridad. Tanto la oscuridad como la luz coexisten en nuestro ecosistema, casi perfecto. Ninguno puede existir sin el otro. Cuando aplicamos esto a la raza humana, ningún miembro llega a la “luz” si no pasa a través de lo que en este libro se explicará y referirá, como “La Oscuridad”, ninguno.

El mundo no es justo y eso es algo bueno. Este desequilibrio permite que la proverbial persona oprimida (es decir, tú y yo) se abra camino, cuando por todos los medios “justos”, tal avance aparentemente hubiera sido imposible.

El mundo en el que vivimos, por su propia naturaleza, es violento, agresivo y depredador. Te comerá vivo si se le da la más mínima oportunidad. Tu única esperanza de supervivencia, es mejorar y trabajar en ti mismo continuamente y que hagas lo posible para que los demás hagan lo mismo. Tienes que moverte, cambiar y crecer constantemente. De lo contrario, no sobrevivirás.

Si estás listo para este cambio, sigue leyendo. Si no, entonces cierra este libro, usa las páginas para forrar la jaula de tu hámster, o, mejor aún, dáselo a alguien que esté listo. Quizás debas de tomar asiento. Esto no es alguna filosofía ligera empapada en la “Espiritualidad 101” de la Nueva Era. Esta es la Senda de la Oscuridad.

A través de ella encontrarás El Poder de la Iluminación.



Oscuridad

El Poder de la Iluminación



Quiero aclarar absolutamente algo. No soy un Budista Zen. No estoy defendiendo el Budismo Zen. No estoy intentando convencer a nadie. No estoy vendiendo nada. Soy un artista. Es como cuando, en el mismo sentido, vas a un concierto y escuchas a alguien interpretar a Mozart, él no está vendiendo nada con excepción del sonido de la música. No quiere convencerte de nada. No desea que te unas a una organización en favor de la música de Mozart en lugar de, digamos la de Beethoven.

-Alan Watts



I. SENDA DE OSCURIDAD


1
MI
HISTORIA

Antes de que comencemos nuestro viaje a lo largo de la Senda de la Oscuridad, debo de compartir mi historia contigo. Creo que esto te ayudará no solo a tener una imagen clara de mí y de mi senda personal, dedicada a la sanación; sin embargo, también te permitirá ver que me motivó a comenzar mi viaje en primera instancia. Tengo la esperanza de que encuentres la inspiración para comenzar tu propio viaje a través de La Oscuridad a medida que leas estas páginas.


El Viaje Comienza,
El Viaje de Mil Kilómetros,
Comienza con un Solo Paso.

Nací en el verano de 1975 en las afueras de Teherán, Irán; dentro de una familia de Judíos Iraníes conservadores pero bastante neuróticos. Mi familia, había prosperado bajo el régimen del Sha de Irán (Mohammad Reza Pahlavi).

Durante al menos cinco generaciones, mis dos abuelos fueron maestros herbolarios. Supongo que me perdí de algo, pero “La Revolución Tiene Lugar” parecía ser el clamor de esos tiempos. La revolución que transformó Irán, de ser una monarquía constitucional bajo el régimen del Sha, a una República Islámica bajo régimen del Ayatolá Khomeini, alarmó a muchos judíos y provocó un nuevo éxodo.

Un juego único de circunstancias rodeó a la revolución porque carecía de muchos elementos usuales: derrota después de una guerra, crisis económica, rebelión de los pobres y discriminados, una milicia descontenta y otras causas tradicionales. Un retorno al fundamentalismo religioso, asimismo, en el corazón de todo existía un rechazo absoluto a la influencia occidental. Fue un cambio asombrosamente profundo que tuvo lugar a la velocidad de la luz, en el que se derrocó una antigua monarquía sumamente protegida por un ejército espléndidamente financiado y respaldado por los Estados Unidos y la Gran Bretaña. Así, se convirtió en una teocracia basada en la tutela de los Juristas Islámicos que todavía existe hoy día. Durante la Revolución Iraní de 1979, mi familia, junto conmigo, huyó por temor a la persecución religiosa. La vida como la conocía cambió para siempre.

A fin de cuentas, supongo que esto fue lo mejor para mi familia y para mí. Quién sabe qué clase de trabajo deprimente hubiera tenido y la existencia sin vida que hubiera vivido si no hubiera venido a los Estados Unidos. Cuando una puerta se cierra, otra se abre.

Realmente es asombroso lo implacable que puede ser la vida para aquellos que se rehúsan a cambiar con ella. Mi transición a la vida en un país nuevo no fue exactamente amable. Fui lo que tu llamarías el “bicho raro” de la escuela. Tenía pocos amigos y siempre estaba obsesionado con ideas bastante adelantadas para mi edad. Los otros niños no me entendían porque yo les sonaba demasiado viejo, mientras que los adultos, simplemente pensaban que yo era raro. Después de varios intentos infructuosos para encajar con los grupos “populares” de la escuela, decidí comenzar mi propio grupo.

Me rodee de otra gente rara, de inadaptados sociales y de descontentos en mi pequeña escuela y comencé un negocio vendiendo revistas de desnudos, dulces y bebidas alcohólicas, todo desde el baño de los niños. Mi cómplice era Kal, un chico griego que medía 4 pies de alto que era lo suficientemente bajo como para pasar por debajo de los dispositivos de detección de ladrones en la licorería. Es más, era demasiado adorable como para que alguien sospechara que estaba robando. Kal entraba a hurtadillas en la licorería (convenientemente llamada “El Pato Ciego”) y robaría algo de literatura fina, bebidas alcohólicas y un paquete o dos de cigarros. Parecía algo sacado de un libro de Hunter S. Thompson.

Teníamos revistas Playboy, Pent-house y Hustler; una vasta reserva de bebidas alcohólicas para mini bar; una enorme variedad de dulces robados; bolsas de corrector, limpiador para las cabezas de la video-casetera, adelgazador de pintura y súper pegamento (inhalantes); una galaxia de medicinas sin receta médica hurtadas de los estantes de medicinas; y un cuarto de galón de whisky escocés y algunas cervezas. Además de eso, liberamos un Mini Revólver Magnum calibre .22 cargado de la colección de pistolas del papá de Kal. Su padre era fanático de las pistolas y Kal se las arreglaba para tomar “prestadas” las armas de fuego del escritorio de su padre cada vez que podía para presumir en la escuela. Realmente nunca me gustó la pistola, pero supongo que la usaba para compensar su diminuto tamaño y sentirse más como un gran gánster. Solo usábamos la pistola para impresionar a nuestros iguales, además nos hacía sentir que éramos auténticos criminales.

Una vez que el “inventario” estaba asegurado en nuestros casilleros, mi trabajo consistía en vender nuestra mercancía en el baño de los niños al mejor postor durante los descansos.

Pronto se corrió la voz y nuestro pequeño negocio creció. Sin embargo, después de una “discusión de negocios” con un cliente, fuimos delatados. Nos las arreglamos para llevar toda la evidencia a nuestras casas antes de que llegaran a revisar los casilleros; sin embargo, al día siguiente nos llevaron a la oficina del director a Kal y a mí. Nos pusieron en cuartos separados, pero sin importar cuánto nos presionaron no nos delatamos mutuamente. Lo negamos todo, no obstante nuestros compañeros sabían lo que habíamos hecho. Debido a la falta de evidencia, el castigo fue relativamente benigno. Salimos bien librados, pero el director nos dijo muy claramente que ambos estábamos en su “lista de mierda”, como él la llamaba.

El resultado fue que terminamos en una detención interminable. No obstante, ser jóvenes emprendedores funcionó a nuestro favor. Usamos la oportunidad para conseguir clientes nuevos para nuestra mercancía clandestina. El negocio en el salón de detención era mucho mejor. El otro lado de la moneda, fue que aunque todavía no éramos chicos “normales”, los “bichos raros” se habían ganado un nuevo respeto en el patio de recreo. Nos las arreglamos para seguir siendo honestos con nosotros mismos y con lo que éramos. Lección aprendida.

El verano más corto en la historia vino y se fue, pronto Kal y su familia se mudó a algún infierno suburbano dejado de la mano de Dios en las afueras del Valle de San Fernando. Eso terminó oficialmente con nuestra sociedad. Ahora nuevamente, estaba por mi cuenta.

Entré a la secundaria y al igual que cualquier inadaptado que se tenga auto-respeto, encontré nuevos y más raros amigos. Dediqué mi tiempo libre principalmente a leer todo lo que pudiera encontrar sobre ciencia ficción y en la sección de auto ayuda en la biblioteca. Cuando apareció el primer Walkman económico, tomé hasta el último centavo que tenía y me compré uno. Solo tenía dinero suficiente para comprar una cinta. Fue “Beat it de Michael Jackson”. No puedo contar cuántas veces escuché esa cinta, pero me ayudó a desconectarme del mundo exterior mientras llenaba mi cabeza con información para emprender mi siguiente viaje.

Al igual que la mayoría de los chicos a esta edad, estaba sintiendo el síndrome adolescente “necesito encajar”. Desesperadamente deseaba estar a la moda, pero sin importar cuánto me esforzara, nunca encajé en el molde. En el ecléctico y próspero lado oeste de Los Ángeles, mi escuela era bien conocida por ser una incubadora de aspirantes a ser adictos a las drogas. Entre los requisitos específicos para estar “a la moda” se encontraba ingerir grandes cantidades de drogas compradas con el dinero para el almuerzo, tener sexo sin protección en lugares extraños mientras estaban drogados y unirse a los demás en todo tipo de actividades ilegales.

Aunque no tenía profundas objeciones morales ante la idea de usar drogas, simplemente no tenía el dinero o tiempo suficiente para disfrutarlas. Lo más importante, me encontraba en una misión. Había decidido que iba a hacer algo con mi vida y conmigo mismo, aún cuando en esa época no tenía ni idea de cómo hacerlo o qué sería ese algo. En retrospectiva, fue una buena decisión.

Para cuando llegué al tercer año de secundaria, estaba harto de todo. No estaba aprendiendo nada que quisiera aprender en la escuela. Por otro lado, mis libros sobre auto-determinación me proporcionaban información infinitamente más útil que la de los libros de texto del gobierno y la mala información impartida por los maestros mal pagados de secundaria. En este punto no tenía amigos y la mayoría de los bichos raros se habían cambiado a otras escuelas. La escuela siguió llena de chicos ricos que surfeaban y se drogaban, con los cuales no me podía relacionar en lo absoluto. Peor aún, en casa era reprimido progresivamente por unos padres que simplemente no me comprendían.

Con una presentación elaborada y bien investigada a la mano, de alguna manera convencí a mis padres de que una Equivalencia de Estudios Generales (GED, por sus siglas en inglés) era mejor que un diploma. Este sería mi boleto para mudarme a un colegio comunitario y finalmente aprender lo que realmente me interesaba. Me sentí aliviado cuando estuvieron de acuerdo con mi plan. Realmente ansiaba la libertad de estudiar lo que quería. Desafortunadamente, entre más lo analizaba me di cuenta de que el colegio comunitario realmente solo era una extensión de la secundaria. Básicamente enseñaban la misma información inútil que en la secundaria, solo que hubiera tenido que pagarla. No es necesario decir que eso no terminó muy bien.

Como resultado de ello, mis padres se volvieron más y más controladores y decidieron que debía de regresar a la secundaria, aún cuando eso implicara que me atrasaría un año. Por muy decepcionado que me sintiera con la escena del colegio comunitario, regresar a la secundaria era impensable. Como las cosas se volvieron más insoportables, decidí que mi única opción era huir de casa. Fue una decisión difícil, pero tenía quince años y me sentía al límite. No había opciones reales enfrente de mí; lo único que sabía era que nada era mejor que las cosas por las que estaba pasando en esa época. Con mi decisión tomada, decidí irme por medio del colegio comunitario donde urdiría mi plan.


Bob”: Un Chamán Urbano

Recuerdo estar en el laboratorio de computación del colegio planeando mi escape, cuando de repente escuché una voz estruendosa resonando en todo el salón. Giré rápidamente mi cabeza en dirección de la voz. Con excepción de la señorita a cargo del laboratorio, yo era la única persona en el salón. Deambulando cerca de mí, vi lo que parecía ser un vagabundo pasando a través de la puerta. Tenía una presencia autoritaria y hablaba de manera muy elocuente con un inglés perfecto. Era un africano con rastas oscuras que le llegaban hasta los hombros.

Era el tipo de persona que no tenía cabida en la “sociedad de gente común”. Por su comportamiento, uno podía decir que el “había estado en tal lugar y había hecho aquello”. Tenía el aire de un poderoso paria que había ido al otro lado y había regresado para liberar a todos los que quisieran oírlo. Sus ojos eran intensos. Si alguna vez llegaras a ver en los ojos de alguien con determinación, paciencia, desobediencia, disconformidad y poder, todo al mismo tiempo, esta era la persona con esos ojos.

Sus poderosas características y sus grandes dientes, hablaban de su extrañamente simpática falta de vanidad y un sentido del humor casi diabólico. Sus dientes eran extraordinarios. De hecho, eran tan grandes que parecían sobrenaturales. Desde su escritorio, la chica del laboratorio se encogía visiblemente cada vez que él se reía.

La ropa del hombre era harapienta y muy pasada de moda, era muy fácil confundirlo con un indigente. Vestía ropa para hacer ejercicio con una enorme pluma en el bolsillo de su camisa y unas sandalias que dejaban al descubierto sus grandes pies. Esos pies mostraban señales de envejecimiento y carácter; recuerdo haber pensado que eran los pies de un hombre que había viajado mucho. Gentilmente tomó asiento en una de las estaciones de computadora.

Sacó varios libros viejos y otros materiales de investigación de su saco y comenzó a escribir con decisión en el teclado. Cada vez que uno de sus grandes dedos golpeaba el teclado, escuchaba como la mesa se estremecía. Cada vez que se reía de algo que estaba escribiendo, creí que la pintura de las paredes comenzaría a quebrarse y a caer. Este no era un hombre ordinario. Nunca había visto a alguien como él.

En la vida, siempre hay esos momentos que crean una impresión tan profunda que sabes que nunca los olvidarás. Hay ciertas personas que nunca pueden ser borradas de tu memoria. De alguna manera, como una tela cuidadosamente tejida, quedan impresas irreversiblemente en tu memoria a largo plazo e incluso en ese momento lo sabes.

Mientras veía trabajar a ese enorme hombre, trataba desesperadamente de no quedármele viendo. Entre más trataba de no mirarlo fijamente, más me encontraba haciéndolo. Era como si estuviera en un raro estado de hipnosis, me sentía fascinado. Simplemente no podía evitarlo. No sé exactamente que era, pero me sentía cautivado por su presencia. Sabía que era una de esas personas raras.

Poco tiempo después, la chica del laboratorio salió del salón. Con nadie más ahí, silenciosamente le rogué, a nadie en particular, “Por favor, no me hables”. Justo en ese momento me dijo.

“Oye tú, jovencito, ¡eso va a matarte!”, me dijo riéndose entre dientes. Rápidamente busque a mi alrededor cual era el objeto peligroso. Entonces vi una barra de caramelo que sobresalía de mi mochila.

“¡Amo esas cosas!”, le contesté indignado.

“Lo pagarás más tarde”, me dijo muy seguro de sí mismo. Cuando estaba a punto de responderle, observé un frasco en su mano. Estaba lleno con un extraño líquido que parecía tener hierbas frescas en suspensión. No sabía que decir.

Finalmente, le pregunté, “¿Qué es eso?

Buscó en su mochila y sacó un segundo frasco, el cual me ofreció. Entonces escuché por primera vez la voz dentro de mi cabeza. Era mi intuición: “Adelante; no tienes nada que perder y todo que ganar”. No me preguntes por qué lo hice, pero confié en el. Tomé el frasco y bebí el líquido. Era fuerte y extrañamente herbal. De una manera rara, era delicioso. No sabía a nada que hubiera probado antes. Sonreí.

Así comenzó mi aprendizaje de un año de duración bajo la tutela de “Bob”, como le llamaban quienes lo conocían. A partir de ese día en adelante, mi vida volvió a cambiar para siempre.

En la época anterior a la explosión actual de teléfonos móviles, correo electrónico y el Internet, fácilmente accesibles, existían muy pocas opciones de comunicación. Sin embargo, tenía un servicio gratis de correo de voz en la escuela, por lo que durante el siguiente año, gran parte del día lo pasaba esperando que Bob me llamara y me dejara un mensaje diciéndome donde sería nuestra siguiente reunión. Pasar de una dieta de hamburguesas a una estrictamente vegetariana fue solo el comienzo. Con el paso del tiempo, aprendería muchas lecciones de este extraño y cautivador hombre.

Me acostumbré a mi azaroso estilo de vida, dormía en la playa, en edificios y carros abandonados y ocasionalmente en el sillón de la gente que conocí a lo largo del camino. No tenía dinero ni posesiones, pero tenía algunos regalos bastante hermosos: tenía todo el tiempo del mundo y era libre. Comía muy poco pero nunca parecía darme hambre. Lo más destacado de aquellos días era cuando me reunía con Bob.

En cada reunión, me revelaba una nueva lección. Cada lección involucraba un elemento importante de cómo ser un “Hombre de Poder”. Algunas veces no tenía noticias de Bob durante semanas, para luego recibir un mensaje de correo de voz diciéndome que me reuniera con él en alguna cafetería local abierto las 24 horas a las 3:30 de la madrugada para recibir la lección de ese día. El tiempo pasó tan rápido que apenas me daba cuenta de que no tenía un lugar donde vivir, que era menor de edad y que no tenía ni idea de lo que me deparaba el futuro. Por primera vez en mi vida, era libre y estaba aprendiendo lo que realmente me interesaba. Fue el mejor año de mi vida.

No es fácil explicar quién era Bob realmente; sin embargo, primero probaré diciendo que Bob era un verdadero chamán urbano. Era extraño, misterioso y críptico, por decir lo menos. Parecía conocer a todos y todos lo conocían, por lo menos superficialmente. No obstante, cuando explorabas más a fondo, realmente nadie sabía nada de él. Simplemente, asumían que era el loco local o un indigente excéntrico. Para el ojo inexperto, él solamente era otro residente loco del colegio comunitario que frecuentaba el laboratorio de computación.

Una de las razones por las que Bob era tan difícil de penetrar, era porque nunca podías obtener una respuesta directa de su parte. Su edad, lugar de residencia (si es que tenía), y su vida e historia personal eran prácticamente un misterio. Años después pude descifrar, a partir de sus muchas historias, que él había estado en los alrededores de Costa Este durante la década de los sesenta, donde se vio expuesto a grandes dosis de LSD y se involucró en activismo político. Ahí comenzó un rudo aprendizaje con un chamán que lo liberó de su estado de confusión y lo hizo encontrarse así mismo. Entonces, antes de que Bob estuviera listo, el chamán desapareció y el quedó solo por su cuenta. Para ese momento, los años sesenta se habían terminado y la parafernalia cultural de la década había desaparecido o había sido absorbida por la sociedad. Bob estaba inmerso en la difusión de las enseñanzas que había recibido. Llevaba una doble vida, viajaba como profesor de metafísica y como activista político.

Un día, se me ocurrió que Bob no iba a estar por ahí para siempre. La idea me asustó. Pensé en lo perdido que me sentiría sin él. El mundo era frío y atemorizante y si él no estaba para pintar veintisiete sombras raras y fantásticas no sabría qué hacer. Es curioso como suceden a veces las cosas, pasan justo cuando las piensas, casi como si se tratara de una proyección del pensamiento. Como si fuera magnetismo inverso, la inseguridad siempre aleja lo que más anhelas. En este punto de mi vida, las calles de Los Ángeles me estaban agobiando. Habían pasado dos meses desde que había tenido noticias de Bob, tenía miedo de que se hubiera perdido o peor aún, que algo le hubiera pasado. No estaba en los alrededores del laboratorio o ninguno de los demás lugares que frecuentaba. Entonces, mientras estaba sentado en el local de comida saludable comiendo mi emparedado de tofu, escuché ese tan familiar estruendo en el fondo. Era él. Sin embargo no me hizo caso. Corrí a su encuentro pero él me ignoró. Eso era muy raro. Parecía que me estaba enseñando una lección con su silencio. Seguí hablándole, pero rápidamente se escabulló. Me sentía devastado.

Mi primera reacción fue pensar que había hecho algo que lo había molestado, pero rápidamente recordé una de sus lecciones más grandes: Controla tus emociones, no seas dominado por ellas. Este no era un hombre que actuara de acuerdo con sus emociones. Era un hombre de acción e intención; cada acción que efectuaba era deliberada. Aún así, me sentía confundido. Sabía que lo había perdido, de la misma manera que él había perdido a su propio chamán.

Fue raro acostumbrarme a vivir en un mundo sin su tutelaje. Primero lloré como un bebé. Luego me recompuse y reflexioné sobre mi último año de vida. Me di cuenta de que ahora tenía las herramientas necesarias para ir por mi cuenta y de que su regalo de despedida había sido el regalo más grande que alguien hubiera podido darme: el regalo de la libertad y la independencia. Bob no quería que lo usara como muleta. De la misma manera que su maestro lo había hecho, él había guardado la lección más grande para el final: la lección sobre cómo ser independiente.

Esta fue una lección que no podía enseñarme de otra manera. Recordé cómo Bob solía decirme, “Nacemos en este mundo solos y lo abandonamos solos. Un hombre debe de saber cómo pararse en sus propios pies y a ser guiado a través de las olas de la vida mediante su intuición. Podrías no ver más que dos pies enfrente de ti, pero cuando estás en el camino del corazón, nunca tengas miedo de estar solo. ¿Por qué? Porque realmente nunca estás solo.”

Después de ese día, nunca volví a ver o a tener noticias de Bob.

Me di cuenta de que mi vida había cambiado para siempre otra vez. Bob no se encontraba en ninguna parte y yo seguía quebrado, virtualmente indigente y carecía de inspiración. Fue un momento decisivo en mi vida. Sabía que tenía que levantarme sin la ayuda de nadie o perecer. Elegí hacerlo sin ayuda.

Una soleada tarde de verano, me encontraba en la Biblioteca Pública de Santa Mónica en la sección de negocios y finanzas. A la edad de diecisiete años, no sabía nada de los negocios o de las finanzas corporativas, con excepción de lo que había aprendido en las calles y de Bob. No sabía nada sobre industrias o sobre como iniciar una empresa, pero lo que si sabía era que quería hacer algo grande y ganar mucho dinero.

Caminé por los pasillos y tomé todos los libros que pude encontrar sobre negocios y cómo hacer dinero. Tomé todas las copias de las revistas Forbes, Fortune y Success que pude. Conseguí Piense y Hágase Rico, El Vendedor Más Grande del Mundo, y muchos otros libros de auto-ayuda para “volverse rico”.

Alrededor de seis horas después, llegué a la conclusión de que para ganar mucho dinero mis opciones eran limitadas. Estaba la religión, la política, la petroquímica, artes y entretenimientos, bienes raíces y drogas. No tenía ningún interés en religión o política, ambas me parecían severamente corruptas. Además, volverme Papa o un dictador del tercer mundo distaba mucho de mi actual situación. No sabía nada sobre el petróleo, mientras que las artes y el entretenimiento parecían ser mercados sobresaturados en Los Ángeles. Es más, no tenía ningún talento “artístico”. Para los bienes raíces necesitaba dinero, el cual no tenía.


Éxtacis.

Así, mediante el proceso de eliminación, me quedé con drogas. Pero, ¿Cómo? ¿Cuáles? Entonces, en el momento justo, un libro cayó de la repisa y me golpeó la cabeza. Era una obra de Robert Johnson titulada, Éxtasis: Comprendiendo la Psicología del Gozo. El caso es que de hecho nunca abrí el libro y de que no tenía nada que ver con drogas, no importaba. Ese curioso sincronismo de que me golpeó en la cabeza en el momento justo, me causó una gran impresión.

Debido a todas las noches que pasé merodeando por la delirante escena clandestina de Los Ángeles, sabía que una droga llamada, Éxtasis o MDMA, estaba causando furor. El éxtasis se había convertido en algo básico de las fiestas rave a altas horas de la noche y en una fuente de ganancias para la mayoría de los dueños de clubes y promotores. El problema era que mis múltiples roces con la policía de Los ángeles me habían vuelto sumamente renuente al riesgo.

En este punto, hice un pequeño ejercicio que había aprendido en la obra seminal de Napoleón Hill titulada, Piense y Hágase Rico.

“PIENSE Y HÁGASE RICO”:
GANAR PODER MEDIANTE LA
“MENTE MAESTRA”

La “Mente Maestra” se define como: “Coordinación de conocimiento y esfuerzo, en un espíritu de armonía entre dos ó más personas para la obtención de un propósito definido.”

Ningún individuo puede tener un gran poder sin este principio de “Mente Maestra”. Anteriormente se habían dado instrucciones para crear PLANES con el propósito de traducir el DESEO en su equivalente monetario. Si llevas a cabo estas instrucciones con PERSISTENCIA e inteligencia y usas la discriminación en la selección de tu grupo “Mente Maestra”, estarás a medio camino de alcanzar tu objetivo.

Para comprender mejor las potencialidades “intangibles” del poder que tienes a tu disposición, hay dos características de la “Mente Maestra”; una es económica y la otra es psíquica. Las ventajas económicas pueden ser creadas por una persona que usa el consejo, asesoría y cooperación personal de un grupo, que está dispuesto a brindarle ayuda en un espíritu de PERFECTA ARMONÍA. Esta alianza ha sido la base de prácticamente toda gran fortuna. Comprender esta gran verdad puede determinar tu estatus financiero.

— Napoleón Hill
Piense y Hágase Rico

Este ejercicio, llamado GANANDO PODER A TRAVÉS DE LA “MENTE MAESTRA”, implicaba crear un consejo asesor imaginario, con el que uno podría reunirse diariamente en el “teatro de la mente de uno”. Esto funcionaba muy bien para mí, porque realmente no tenía ningún amigo y Bob se había ido. El concepto de un consejo asesor imaginario que me orientaría sobre temas importantes era muy alentador. Cree mi consejo y le puse la gente que me inspiraba. Por supuesto, estaba Bob, Alan Watts, Bruce Lee, Albert Einstein, Martin Luther King, John Lennon, Bob Marley, Mahatma Gandhi y otros muchos personajes a los que les otorgué el poder de aconsejarme sobre aspectos clave de mi vida.

Convertí en una disciplina diaria “reunirme” con mi consejo mente maestra. Me sentaba donde sabía que iba a estar solo y cerraba mis ojos. Luego me imaginaba un salón de juntas vacío con una gran mesa de conferencias. El salón estaba en una biblioteca de estilo antiguo con paredes de roble y sillones de piel, estaba lleno de libros antiguos. Todos los días imaginaba a los miembros del consejo entrando y tomando sus asientos correspondientes. Cada uno tenía su personalidad única y en mi mente, cada uno era tan real como si realmente existiera. A medida que pasó el tiempo, cada uno asumió rasgos de personalidad, creencias y características mucho más detalladas. Bob era particularmente real porque si lo había conocido, porque hacía poco que había tenido contacto con él. Fue divertido.

Cuando le pregunté a los miembros del consejo su opinión con respecto a entrar al negocio de las drogas, el consejo que recibí, fue que tenía que estudiar a los participantes y al mercado, encontrar un nicho en ese mercado, crear un producto y/o servicio para ese nicho, ser el primero en ese mercado y moverme rápidamente para dominarlo.

Esto rápidamente se convirtió en mi mantra para los negocios. Lo más importante era que necesitaba asegurarme de no lastimar a los demás o a mí como resultado de mi trabajo.

Increíblemente y en retrospectiva, me doy cuenta de que ni una vez se me ocurrió que solo tenía diecisiete años, era indigente, estaba solo y no tenía ni un centavo a mi nombre.

Me puse a trabajar. Pasé noches y días interminables en fiestas rave y en clubes clandestinos. Incluso, comencé a organizar varias fiestas rave en clubes clandestinos. Hice que mi negocio fuera observar y aprender todo lo que pudiera sobre el comercio de la droga éxtasis, aunque estaba en los clubes realmente

Yo no formaba parte de ellos. Ellos estaban en un acuario y yo estaba afuera. Me quedaba despierto hasta las 3 tan solo observando a la gente. Veía como la gente iba y venía. Veía como el dinero cambiaba de manos. Veía a los narcotraficantes llevar a cabo su negocio.

Me di cuenta de que el suministro y flujo de pastillas funcionaba de una manera muy particular. Traficantes ligeramente mayores las suministraban a los traficantes jóvenes. A los traficantes más viejos los suministraba una fuente anónima del Reino Unido, lo cual algunas veces limitaba su habilidad para suministrar de manera regular. El proceso era irregular y bastante inconsistente. También observé que había demasiados traficantes de Éxtasis en las fiestas rave. La policía estaba íntimamente involucrada con gran parte de la distribución, además, los traficantes que se “encargaban” de la policía, regularmente eran encarcelados mucho menos.

Inmediatamente después de que se acababan las ventas de drogas de la noche, “coincidentemente” la policía cerraba los clubes. Al final llegué a la conclusión de que la mayor ganancia realmente estaba en dos lugares: los fabricantes y la ley. Los pequeños intermediarios asumían todo el riesgo y a cambio como pago, solo recibían las migajas que caían de la mesa de los grandes jefes.

Observé esto durante algún tiempo hasta que descubrí un cambio importante. Esta era mi oportunidad. Observé que el suministro y la calidad de las drogas se degradaron rápida y drásticamente. Muchos fabricantes entraron al juego y sus fórmulas eran de una calidad extremadamente baja. Los traficantes, desesperados y con urgencia de una ganancia rápida, naturalmente se decantaron por proveedores de calidad inferior. Sin embargo, este producto más barato era peligroso y las pastillas no eran de verdad; es más, ni siquiera se parecían al Éxtasis puro. Esta versión de baja graduación a menudo eran tabletas de hidrocloruro de efedrina, speedballs, tabletas de cafeína, aspirina y variantes de las drogas de diseñador, tabletas para limpiar acuarios y/o cualquier otra cosa que se pareciera al producto real y fuera barato de producir.

Los fabricantes habían decidido que resultaba demasiado caro y complicado hacer el producto real e importarlo. Además de esto, razonaban los que iban a las fiestas rave, raramente revisaban la calidad de la droga antes de ingerirla. Para entonces usualmente era demasiado tarde. Los traficantes preferían usar cualquier cosa que pudiera pasar por Éxtasis y seguir vendiéndolo hasta que la gente se diera cuenta. Para entonces tenía mucho rato que se habían ido.

Entonces se me ocurrió. ¿Qué pasaría si hubiera una manera para que yo hiciera mi propia versión de Éxtasis que estuviera compuesta estrictamente por hierbas?, ¿que fuera completamente legal y que al ser totalmente natural, no tuviera ninguno de los efectos secundarios del ilegal Éxtasis? Al día siguiente regresé a la biblioteca, pero ahora me zambullí en la sección de hierbas y medicinas naturistas. Volvía a atacar los libros. Tomé un rollo de monedas y un directorio telefónico. Me aposté en el teléfono público más cercano. Les llamé a todos los herbolarios de la localidad y hablé con todos y cada uno de aquellos que me contestaron. También consulté médicos, profesores universitarios, escritores... a todo aquel que se me pudiera ocurrir. Mientras revisaba todas las opciones en el mundo de la herbolaria, muchos pensaron que estaba loco. Incluso me las arreglé para contactar al grandioso médico naturista Andrew Weil, uno de mis héroes. El Dr. Weil me recomendó varias fuentes, las cuales me ayudaron enormemente. Después comencé a formular mi primer lote de píldoras mágicas.

Después de unas cuantas semanas, se me ocurrió mi primera fórmula. De alguna manera me las arreglé para juntar $1,000 dólares a partir de diversas fuentes. Usé efectivo para fabricar el primer lote. Mis gastos operativos eran bajos y mi potencial de ganancia era muy alto, ya que lo estaba fabricando en la cochera de un amigo. Después de doscientos lotes y un gran número de intentos infructuosos, finalmente obtuve algo que parecía bastante efectivo.

Nombre al producto “Éxtacis Vegetal”. Me cercioré de escribir Éxtacis, con una “c” en lugar de “s” para evitar cualquier confusión, o para añadir más confusión dependiendo de cómo veas las cosas. El primer lote constó de varias bolsitas con bolitas negras pegajosas. Coloqué una etiqueta con una mariposa en un lado de la bolsa y una “e” en el otro. La sostuve ante mis ojos y lo admito, está invención mía ni siquiera parecía una píldora. Más bien parecían bolitas negras blandas en una bolsa. Tenían una apariencia desagradable y tenían un sabor peor, pero de algún modo sabía que funcionarían. Las puse a prueba con un amigo que tenía en esa época al que le gustaban las fiestas rave. Era un fiestero calvo, que pesaba 200 libras (90.7 kilos), de cuarenta años, con un cuerpo tan lleno de drogas que incluso Jerry García lo habría visto con adoración. Tenía la tolerancia de un buey, por lo que sabía que si funcionaba en el funcionaría en cualquiera.

Rápidamente se tragó alrededor de veinte de las pastillas negras pegajosas (la dosis recomendada en esos días) con una botella de agua. Casi las vomitó, pero la promesa de experimentar éxtasis gratis lo hizo contenerse.

Le hizo efecto en alrededor de cuarenta y cinco minutos.

“Espera un segundo, ¡Creo que lo estoy sintiendo!”, lo escuché exclamar. “Si, lo estoy sintiendo. ¿Estás

seguro de que esto es legal?. Asentí enfáticamente. Entonces sonrió. “¿A quién le importa? ¿Puedes darme más?”

¡Funcionó! De hecho, me mencionó que los efectos eran lo suficientemente fuertes como para drogar a un caballo pequeño. Mi siguiente paso fue buscar la manera para vender las pastillas.

Llené una pequeña mochila con las bolsitas del producto pegajoso, me sentía muy entusiasmado de ser el primer traficante de Éxtacis “legal”. Mientras esperaba en la puerta con mi cabello largo, lentes de sol Rayaban, mi buscapersonas miniatura y tenis Nike, el club comenzó a llenarse con fiesteros buscando la siguiente droga de moda. Mi abultada mochila se agotó en alrededor de quince minutos. Alrededor de una hora después, los “clientes” que ya estaban felizmente intoxicados por la sustancia gomosa estuvieron enviando clientes en mi dirección. El dueño del club me exigió su parte y gustosamente accedí. Tuve que ir varias veces a mi carro, para rellenar la mochila y regresar al club.

Esto era increíble. No podía creer que fuera tan fácil. De algún modo me había deslizado por debajo del radar. Había descubierto la utopía del narcotráfico y estaba excitado por las posibilidades que presentaba la explotación al máximo de este nuevo Shangri-La. Entonces un joven se me acercó. Era el “traficante” del club. Pensé que estaba molesto porque estaba traspasando su territorio. “Oye, ¿Eres el tipo que está vendiendo esa cosa vegetal?”, me preguntó.

De hecho, ya no tenía éxtasis. Su provisión se había agotado. Me dijo que conocía algunos “VIPs que necesitaban ser atendidos de inmediato” y me preguntó si podía venderle mi producto. Le dije que sí. Cientos de otros traficantes siguieron su ejemplo durante los siguientes meses. No es necesario decirlo, pero a ellos les gustaba la idea de un suministro aparentemente ilimitado sin la posibilidad de ser arrestados. Así fue como inició mi distinguida carrera como promotor de las pastillas vegetales.

Suena increíble, pero tomé $1,000 dólares y los convertí en $100,000 dólares en menos de un mes. Con eso, pude conseguir un pequeño departamento en la playa, pagué un año de renta por adelantado. Me compré un convertible rojo brillante. Luego tomé lo que quedó de los $100,000 dólares y perfeccioné el producto. Lo reduje a cinco pequeñas tabletas adornadas con una mariposa por un lado y una “e” por el otro. Mandé imprimir material publicitario muy bien logrado, folletos y pósteres, y produje un empaque para las fiestas rave eléctricas. Las multitudes lo devoraron, ¡literalmente!

La velocidad de penetración de la publicidad del Éxtacis Vegetal fue pasmosa. En una etapa, se sentía como si todos los antiguos traficantes de Éxtasis de la localidad estuvieran trabajando para mí. Mi producto estaba en todas partes y el número de gente que lo usaba creció exponencialmente. Entonces supe que necesitaba moverme de la escena local rave hacia la corriente dominante. Renté un par de pequeñas oficinas en Venice Beach, y contraté a 200 de mis “amigos más cercanos” para que trabajaran conmigo. En el transcurso de un año, reportamos ventas por más de $300 millones de dólares. Abrimos oficinas en cinco países y el producto fue inevitablemente dominante sin importar donde vivieras.

Fue una aventura alocada. A pesar de las malas imitaciones, el saqueo en masa de nuestros almacenes y la eventual intervención gubernamental y corporativa, el producto siempre pareció sobrevivir de una u otra forma y eventualmente cobró vida propia. De hecho, a pesar de que ya no estoy involucrado, hasta este día los productos continúan en el mercado en varios países.

Luego expandí la marca Éxtacis Vegetal, añadiendo más de 200 productos diferentes, incluyendo una línea de cigarros vegetales sumamente exitosa que en un momento dado fue el objeto de una guerra de subastas entre dos grandes compañías tabacaleras. Abandoné el negocio del Éxtacis y me tomé un año libre. Como producto secundario de mi investigación, posteriormente desarrollé una nueva y revolucionaria tecnología para suministrar la droga llamada el “Vaporizador Vapir”.


Emprendedor: Muchos Caminos, Un Propósito

Estos fueron días apasionantes para mi, a partir de las ganancias pude pasar los siguientes años como un emprendedor con gran energía. Entre otras cosas, trabajé como consultor para varias de las compañías farmacéuticas más grandes del mundo, seguí desarrollando cientos de productos herbales, desarrollé una compañía y un producto para dejar de fumar, trabajé como herbolario, inicié una compañía de distribución de productos herbales y creé una cooperativa de combustible vegetal/bio-diesel.

Sin ningún orden en particular, logré muchas metas de gran alcance: publiqué una revista (con más de 100,000 números en circulación); aparecí en muchos programas de entrevistas, incluyendo “The Montel Williams Show” y el “Town Hall” de Seattle; fui fotografiado por David LaChapelle; y estuve tres veces en la portada de Newsweek. Además, mis productos y mi persona, fueron objeto de incontables artículos de portada para cientos de revistas y periódicos. Fui entrevistado en la BBC, NBC, ABC, CNN, CNBC, MTV y muchas otras cadenas importantes de televisión y radio.

También me interesé en la política; compré y vendí bienes raíces; me convertí en un inversionista “ángel”; recaudé dinero para películas; financié muchas empresas punto com; compra-venta de activos financieros; acciones, futuros y opciones; rechacé una oferta para que mi empresa se volviera pública; fundé una compañía para construir propulsores personales y otra para construir carros eléctricos; produje un CD de música electrónica (vendí más de 50,000 copias); diseñé camisetas (vendí más de 50,000) e inicié una compañía de serigrafía; establecí un despacho de diseño gráfico y marketing; produje un video de ejercicios; escribí un programa de televisión; hice una película de ciencia ficción con el rapero Vanilla Ice; escribí unos cuantos libros y los publiqué; además, escribí artículos y blogs.

También viaje considerablemente; importé hookahs (pipas de agua) y otros objetos raros de la India y Tailandia; abrí una franquicia de tiendas al menudeo Éxtacis; descubrí un abastecimiento de una rara droga mexicana antigua y fui el primero en importarla a gran escala a los Estados Unidos; experimenté con todo alucinógeno mayor (y menor) que había en el mundo; y, por diversión, hice sesiones espiritistas y llevé a cabo lecturas intuitivas y psíquicas.

Y como si esto no fuera suficiente, además: soy dueño de un par de clubes, diseñé ropa y muebles; construí aparatos electrónicos; restauré, compré y vendí carros clásicos; construí una casa en Tailandia; me enamoré y me desenamoré.

Sin embargo, mis actividades más satisfactorias, fueron trabajar con la juventud de las zonas marginadas y hacer donaciones de caridad.

Aunque suene increíble, quise comprar una isla para comenzar mi propio país. Junto con ese esfuerzo incluso intenté, sin éxito, crear mi propia moneda legal.

Y, finalmente, adopté trece niños; comencé una compañía productora de películas; hice unos cuantos documentales; y aprendí a cocinar. Esto último sigue en progreso (además, solo estaba bromeando con respecto a los niños). Entonces, estuve listo para el esfuerzo más importante y desafiante de mi vida.





2
EL MAESTRO EMERGE:
“EHE”
M ITKLAN E HEKATEOTL K UAUHTLINXAN

Hay tres cosas sencillas que ultimadamente me llevaron a la senda más importante de mi vida: viajar, escribir y filmar películas. A partir de estas tres actividades he descubierto el viaje más enriquecedor y satisfactorio de todos, y son la razón por la que ahora sostienes este libro en tus manos.

Viajé y estudié con diferentes maestros en todos los lugares a los que fui. Cada maestro, de todo tipo, desde sanadores indígenas, chamanes, curanderos y curanderas hasta escritores, mentalistas, magos y todos aquellos involucrados en el área de la metafísica y lo oculto, me ha ofrecido una perspectiva única de la vida.

Dicen que cuando un estudiante está listo, el maestro aparece. En todos y cada uno de los momentos de mi vida, cuando estuve listo para pasar a esa siguiente etapa, de esa siguiente lección, ese maestro siempre ha aparecido.

Mi reunión con el gran curandero azteca, Mitklan Ehekateotl Kuauhtlinxan, fue uno de esos momentos. Fue durante la filmación de lo que inicialmente sería una serie de documentales sobre los curanderos y curanderas de México cuando me topé con Ehekateotl. Desde el momento que nos presentaron supe que él era algo real.

Esta reunión puso en duda la idea de filmar documentales ordinarios de viaje. Tenía la fuerte sensación de que el tema de la película que quería hacer, ahora estaba claramente a la vista y que era sustancialmente diferente de las cosas estándar que se hacen para televisión.

Su historia era extraordinaria; además, el sería el único responsable de la profundidad del impacto emocional que habría en lo que sería la película final, La Serpiente y el Sol: Cuentos de un Aprendiz Azteca. Cuando llegamos a su casa en México, me sentí exhausto. Para nuestro concepto original del documental, ya habíamos estado filmando por alrededor de un mes, había estado operando con tan solo tres horas de sueño por noche y a demás estaba sufriendo una mala infección estomacal. Cuando terminamos nuestra primera entrevista con Ehekateotl, me sugirió que me quedara en su casa para recibir un tratamiento. Me sentí agradecido por esta oportunidad, además me sentía dispuesto a probar lo que fuera para sentirme mejor.

Mi equipo se había ido y me quedé solo en el cuarto de tratamiento de Ehekateotl. “Antes de que pueda atenderte, tengo que limpiar la energía del cuarto”, me susurró. Me dio algunas instrucciones sencillas. Luego salió silenciosamente del cuarto para prepararse.



El cuarto, de adobe tradicional encalado construido conforme a la tradición Azteca, era prácticamente redondo y cada rincón del mismo tenía un objeto sagrado que representaba una de las cuatro direcciones. Humo de salvia y copal emanaban de pequeños incensarios colocados cuidadosamente en el suelo. El cuarto estaba diseñado específicamente para no permitir la entrada de la luz. Las ventanas estaban cubiertas por telas con diseños intrincados tejidos por sus aprendices. Pequeñas velas parpadeaban y resaltaban las sombras de las hierbas y de las diversas medicinas que colgaban del techo para ser secadas. En el centro exacto del cuarto había una mesa elevada cubierta con sábanas. Él le llamaba a esto su “mesa de terapia”. Me había instruido que me desnudara y me metiera bajo las sábanas.

Después de unos cuantos minutos de estar en este cuarto, caí en una especie de trance. Nunca escuché cuando la puerta se abrió, pero cuando sentí la presencia de Ehekateotl en él, mi cuerpo comenzó a sudar frío . Mis palmas se humedecieron y una extraña anticipación me invadió. Antes de que siquiera pusiera una mano en mi, mi cuerpo quedó congelado y paralizado. Unas visiones comenzaron a desfilar en mi mente. Las imágenes pasaban como si fuera una maniática presentación de diapositivas a ritmo rápido. Se sentía como cuando inicias un viaje raro de hongos. Fue en este momento que me di cuenta que estaba solo en el centro ceremonial del cuarto con un Azteca de 240 libras (109 kilos) rondándome. Comenzó a tocar una flauta sobre mí. Le pregunté por qué tenía tanto frío y me señaló que el cuarto estaba arriba de 85 grados Fahrenheit (29.4°C) y que solo se trataba de mi liberación de energía. “Está comenzando. Ahora debes de cerrar tus ojos”.



Cuando cerré mis ojos, me sentí invadido por una oleada de sensaciones. Como si no fuera suficiente que hubiera perdido el control de mi cuerpo, mis emociones y sentimientos comenzaron a fluir incontroladamente. Comencé a reír, a gritar y a llorar simultáneamente mientras el aplicaba lo que parecía ser una forma antigua de dígito puntura a mi cuerpo. Me había explicado que cantaba mientras hacía su terapia para armonizar lo que él llamaba el cuerpo “tonal”. Cientos de años antes de la aparición del término “aura”, los Aztecas conocían el “tonal”.

Escuché voces ancestrales acomodadas en su voz a medida que entonaba su canción. Por detrás de los ojos cerrados, cada nota representaba una imagen que era extraída de mi mente. Sentí como se soltaban gentilmente recuerdos de mi niñez y se alejaban. Sentí como se liberaban los traumas que estaban grabados en el tejido de mi cuerpo. Me sentí conectado con la fuente.

Entonces, como si solo hubiera pasado un instante, escuché cuando aplaudió con sus manos. Un chorro de aceite aromático frío fue derramado sobre mi estómago y luego sobre mi frente. Comencé a sentir mi cuerpo nuevamente. Sentí su mano sobre mi frente y escuché el tono de su flauta de cerámica sobre mí. Abrí los ojos esperando verlo sobre mí pero se había ido. El cuarto estaba vacío.

Miré el reloj. Habían pasado más de tres horas. Su trabajo había terminado y mi dolor se había ido. Estaba energizado y sentía como si alguien me hubiera regresado una parte de mi mismo. Entonces escuché que se abría la puerta cuando él regresó al cuarto. “Ahora tengo que limpiar la energía del trabajo que acabamos de hacer. Ahora debes descansar”.

Cuidadosamente me envolvió apretadamente con la sábana. El producto final fue un capullo que se parecía a una momia que cubría totalmente mi cuerpo y cara. Me dijo que durmiera y me moviera lo menos posible hasta la mañana.


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